¿Que hay de los juegos de apuesta? ¿Cuál es la postura de la Iglesia?

 


¿QUÉ HAY DE LOS JUEGOS DE APUESTA? ¿CUÁL ES LA POSTURA DE LA IGLESIA? ¿QUÉ DICE LA BIBLIA?

Por Elenita Ibarra

La adicción patológica a los juegos de azar, es conocida cómo "Ludopatía". Es el deseo incontenible de seguir apostando a pesar de la ruina que causa en la vida de una persona. Apostar significa que está dispuesto a arriesgar algo que valoras con la esperanza de recibir algo que tiene un valor aún mayor.

La Iglesia no ve mal jugar un juego de azar, lo malo es cuando un juego de azar se coloca en el centro de nuestra vida y se empieza a desordenar la vida del cristiano y ha afectar a terceras personas. Cuando se daña la estabilidad económica y emocional de la persona y de las personas a su alrededor cómo la familia afectando sus necesidades de uno y de otro.

Veamos que dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

2413 "Los juegos de azar (de cartas, etc.) o las apuestas no son en sí mismos contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre peligro de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos constituye una materia grave, a no ser que el daño infligido sea tan leve que quien lo padece no pueda razonablemente considerarlo significativo."

Así es, cuántas veces no hemos escuchado alguna anécdota donde el jugador llega apostar las escrituras de su casa o hasta la misma mujer que tiene como esposa. Casos muy graves y que llegan al extremo.

Las apuestas pueden estimular los sistemas cerebrales de retribución al igual que el alcohol o las drogas, y ocasionar adicción. Si se tiene un problema de ludopatía, podría hacer apuestas frecuentemente, disimular el comportamiento, agotar los ahorros, almacenar deudas o, incluso, recurrir al hurto o la estafa para mantener la adicción.

La ludopatía es un trastorno grave que puede destruir vidas. Muchas personas que luchan contra este trastorno han encontrado ayuda a través del tratamiento profesional.

¿Qué dice la Biblia?

La Biblia no habla directamente sobre los juegos de apuestas, pero Nuestro Señor Jesucristo es claro al decir "guárdense de toda suerte de codicia" (Lucas 12,15), y es claro que un juego de apuesta anima la codicia, y esta, es incluída entre la lista de cosas que debemos evitar (Efesios 5,3).

También (1a de Timoteo 6,10) nos confirma que "la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores."

El jugador es egoísta, pues trata de ganar lo que otros pierden, cuando la Biblia nos exhorta a "Que nadie procure su propio interés, sino el de los demás" (1a de Corintios 10,24). Los juegos de apuestas nos animan a desear lo ajeno cuando uno de los mandamientos nos dice que "No desearas la cosas ajenas" (Éxodo 20,17). Por ejemplo, los soldados romanos  se repartieron los vestidos de Jesús echando suertes, así, jugando y codiciando lo que no era de ellos (Mateo 27,35; Marcos 15,24 Lucas 23,34).

Cuando un cristiano pone el juego de apuesta en el centro de su vida, ya no tiene a Cristo como señor, aunque diga creer en Cristo, pues el mismo Jesús nos enseña que no podemos servir a dos señores, pues se menosprecia a uno y se ama a otro (Mateo 6,24).

“Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina.” (1a de Timoteo 6,9).

Quien se envicia con el juego podría endeudarse o caer en ruina y perder sus amigos, su empleo y hasta su familia. Dejarse guiar por los consejos bíblicos nos protege de las consecuencias del juego.

Oremos para que todos nuestros hermanos que han caído en el vicio de los juegos de azar regresen a la senda del Señor.

Dios los bendiga 🙏🏻_____________________________________

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