¿Caíste en el vicio del alcohol? Veamos una pequeña reflexión


 ¿ERES ALCOHÓLICO? ¿Y NO SABES COMO DEJAR EL ALCOHOL? RECUERDA QUE ERES HIJO DEL REY (una pequeña reflexión)


Elenita Ibarra


Jacobo, el bueno, rey de Bélgica, se encontró en un baldío a un borracho dormido por los efectos del licor que había bebido en abundancia. Detuvo su carroza y mando que subieran al borracho, el cuál seguía profundamente dormido.


Al llegar al palacio ordenó que lo vistieran con elegantes ropas y en una cama espléndida siguió durmiendo.


Al día siguiente despertó y no se explicaba que podía haber sucedido. Los cortesanos del rey Jacobo tenían instrucciones de persuadirlo de que él era hijo del rey y que lo anterior de su vida había sido sólo un mal sueño y que no debía hacerle caso.


Todos le decían y repetían que él era el hijo del rey, acabó por convencerse él mismo de su dignidad de hijo del rey.


Cuando salía, siempre iba acompañado de dos cortesanos. Cuando intentaba entrar a una cantina para embriagarse, los cortesanos le decían:


- "¡Imposible! Los hijos del rey jamás se embriagan."


Si intentaba decir palabrotas altisonantes, inmediatamente los cortesanos lo corregían:


- "¡Los hijos del rey jamás dicen palabras obscenas!" 


Así lo fueron corrigiendo de todo desorden y él, poco a poco, por considerarse hijo del rey, fue ordenando su vida y vivió decorosamente.


Esto es una anécdota, pero nos puede enseñar una verdad. Este rey, adoptó como su hijo a una persona enferma de alcoholismo, y lo restauró.


Al igual, nosotros somos hijos de Dios, él Rey del Universo (Isaías 9,19; Salmos 47,8-9), hijos de Él, por nuestra filiación adoptiva al nacer de nuevo en nuestro bautismo:


"Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!" (Romanos 8,15)


"eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad."

(Efesios 1,5)


Y eso nos debe impulsar para ser restaurados, dejarnos guiar por su mano amorosa y paternal. El saber que somos sus hijos nos debe animar a dejar todo vicio, pues es el mismo amor hacia Dios que nos debe impulsar a no fallarle, el mostrar amor a nuestro Rey, automáticamente también mostramos el amor hacia nuestra familia (esposa, esposo, hijos, padres etc.), que en su momento fue afectada por ese amor al vicio y no a Dios y a la familia.


Todos podemos llegar a mejorar de tal modo nuestra vida que él Padre celestial nos mire con gran complacencia y llegue a estar orgulloso de tales hijos.


A Dios no lo podremos encontrar en el alcohol ni en ningún vicio, y por ende, tampoco podremos encontrar paz. La paz la encontraremos cuando aceptemos el amor que él Padre nos ofrece y hagamos a un lado, todo eso que nos afecta al organismo, a nuestra familia y sobre todo a nuestra alma.


Hermano, reflexiona, y haz cambios en tu vida, pues de eso depende la salvación de tu alma, de que veas a tu Rey cara a cara y Él, feliz te reciba en su Reino, aquel Reino que nunca tendrá fin (Lucas 1,33)


DIOS LOS BENDIGA  🙏🏻

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