¿Sabe que significa Solum Vervum Dei?



Solum Vervum Dei
(Solamente la Palabra de Dios)

A diferencia de los protestantes que enseñan y creen en SOLA SCRIPTURA (Sólo la Biblia) la Iglesia que es Madre y Maestra nos enseña a creer en SOLUM VERBUM DEI (Solamente la Palabra de Dios), ósea, Biblia y Tradición.

Nosotros cómo católicos (los verdaderos cristianos), tenemos un concepto más amplio sobre lo que es la Palabra de Dios a comparación de los Protestantes que tienen un concepto más limitado, pues para nosotros no solo la Escritura es Palabra de Dios sino también la Tradición Oral, y ellos limitan la palabra de Dios sólo a la Escritura y no ven más allá.

De hecho la Tradición oral fue primero que la Escritura, el Evangelio fue transmitido oralmente por mucho tiempo. El mandato de Jesucristo fue predicar NO escribir (Mt 28,19). Así que la Tradición oral desde un principio fue el primer medio para poder evangelizar a los pueblos.

La Biblia y la Tradición como Palabra de Dios

< La Biblia >

Aunque ya él Apóstol San Pablo había dicho que "Toda Escritura es inspirada por Dios" (2Tim 3,16), sabemos que él sólo se estaba refiriendo a las Escrituras hebreas, pues aún las Escrituras Griegas (Nuevo Testamento) no existían aún, inclusive él mismo apóstol no sabía que esa Carta a Timoteo iba a formar parte de la lista del Canon bíblico.

Si le preguntamos a un protestante como puede mostrar que la Biblia es Palabra de Dios, caería en argumentos en círculo apoyándose en el texto de (2Tim 3,16) y otros para según ellos mostrar que la Biblia es la Palabra de Dios, pero el Corán también dice ser palabra de Dios, el libro de mormón por igual, cómo dije, ese es una argumento en círculo.

Nosotros sabemos y creemos que la Biblia es Palabra de Dios porque la Iglesia Católica nos lo dijo.

La Iglesia en un proceso de varias décadas fue definiendo el Canon bíblico que hoy día conocemos y todos aceptamos.

Fue en el Concilio de Hipona (393) y Concilio de Cartago (397) dónde la Iglesia define de una vez por todas el Canon y proclama la Biblia completa como Palabra de Dios.

Se podría decir que prácticamente todos (en el mundo cristiano) estamos de acuerdo que la Biblia es Palabra de Dios y no habría mucho que añadir.
Pero no así con la Tradición, ¿Que podríamos decir al respecto?

< La Tradición >

Es precisamente que por medio de la Tradición se fue definiendo el Canon bíblico, sin la Tradición hubiera sido imposible saber cuáles eran los Libros inspirados.

¿Que es la Tradición?

La Tradición apostólica o Sagrada Tradición es, (así lo define la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa), la parte de la Palabra Revelada por Dios que no pasó a ser escrita en la Biblia pero que sigue viva en la Iglesia. Esa transmisión del mensaje de Cristo fue llevada a cabo, desde los comienzos del cristianismo, por la predicación, el testimonio, y el culto. Los apóstoles transmitieron a sus sucesores, los obispos y, a través de estos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo y aprendido del Espíritu Santo.

La Divina Revelación se realiza de dos modos: con la transmisión viva, por las generaciones de fieles, de la Palabra de Dios (también llamada simplemente Tradición); y con la Sagrada Escritura, que es el mismo anuncio de la salvación puesto por escrito. Ambas conjuntamente se denominan cómo el depósito de la fe.

"Así que, hermanos, estén firmes y retengan las Tradiciones que les fueron enseñadas, ya sea de palabra, ya por carta nuestra."
(2°Tes 2,15)

La Tradición es Palabra de Dios.

Algunos cristianos piensan que "Palabra de Dios" siempre se refiere a las Escrituras. A menudo es cierto, pero no siempre. En muchos lugares se refiere a Jesús, a la profecía oral, o a la predicación oral del Evangelio (Is 55, 10-11; Lc 3, 2-3; 5, 1 y 8, 11-15; Jn 1, 1; Hch 4, 31; 1 Ts 2, 13; He 4, 11-13 y 11, 3).

Cuando el Nuevo Testamento habla de "la palabra de Dios" es la palabra ANUNCIADA en la predicación. Ver 1 Ts 2,13; Hch 6,7 y 13,49; 2 Ti 2,9; 2 Ts 3,1; Ro 10,17 y Tit 2,5 como ejemplos.

Cuando se dice "palabra de Dios" y se refiere a lo qué está escrito (Antiguo Testamento) entonces se encuentra ligado al verbo leer (ANAGINOSKEIN: Mt 21, 42; 22, 31; 24,15; Mr 12, 25, Lc 10, 26, etc.), o bien "escrito" o algo parecido.

En cambio, cuando se refiere al mensaje del Nuevo Testamento se encuentra unido con los verbos "anunciar" (Hch 8,4; 15,35; 2 Ti 4, 2, etc), "hacer escuchar" (LALEIN: Hch 4, 29 & 31; 11, 19; 13, 46; 14, 25; Fil 1, 14, etc.), y a su vez (por parte del que recibe la palabra) con el verbo "escuchar" (Hch 4, 4; 10, 44; 13, 7 & 44; 13, 7 & 44; 15, 7, etc.). Tanto es el vínculo "palabra" y "oral" que el término AKOE, que literlamente significa la acción de oir, llega a ser sinónimo de "predicación" (Ro 10, 17; Jn 12, 38; Gá 3, 2 &5).

¿Que no es Palabra de Dios dicen los protestantes?

"Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibieron la palabra de Dios, que OYERON de nosotros la aceptaron no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, LA PALABRA DE DIOS, la cual también hace su obra en ustedes los que creen." (1°Tes 2,13).

Muchos amigos Protestantes dicen que la Tradición muere al llegar la Palabra de Dios Escrita, ¿Es realmente así?

"pero la palabra del Señor PERMANECE PARA SIEMPRE. Esta palabra es el Evangelio que se les ha sido ANUNCIADA a ustedes." (1ºPedro, 1,25)

< La Santa Tradición sufre un ataque >

La doctrina de la Tradición sufre un ataque virulento por parte de los autores protestantes. Lutero emplea poco la palabra Tradición y cuando lo hace le da un sentido despectivo. Las tradiciones son para él «tradiciones humanas», con todo lo que esta expresión tiene de despectivo. Todos los protestantes, con los matices propios de cada uno, elaboran una explicación de la Escritura como único principio de determinación de la existencia cristiana, excluyendo la Tradición: la Escritura, dicen, da testimonio a favor de sí misma, desarrolla por sí misma su propia autoridad, se explica a sí misma, se identifica absolutamente con la Palabra de Dios de manera que no hay Palabra de Dios fuera de ella. Este planteamiento equivalía a negar que la Iglesia estuviera animada por el Espíritu Santo y, por tanto, a destruir toda la eclesiología cristiana.

El Concilio de Trento quiso, frente a todo ello, reafirmar los principios que la Iglesia había vivido siempre. El resultado fue el decreto De canonicis Scripturis promulgado en la sesión 4.ª el 8 de abril de 1546. Su intención era conservar la pureza del Evangelio, que prometido por los Profetas, predicado más tarde por Cristo el Hijo de Dios, el cual encomendó a sus Apóstoles predicarlo a toda criatura, como fuente de toda verdad salvífica y de toda disciplina de costumbres. Esta verdad salvífica y disciplina de costumbres están contenidas en los Libros santos y en las tradiciones no escritas, que recibidas por los Apóstoles de labios de Cristo o transmitidas por los mismos Apóstoles, bajo la inspiración del Espíritu Santo, llegaron hasta nosotros como si pasaran de mano en mano. Por eso el Concilio con igual afecto de piedad e igual reverencia recibe y venera a todos los libros y también las tradiciones mismas que pertenecen a la fe y a las costumbres, como oralmente dictadas por Cristo o por el Espíritu Santo y conservadas en continua sucesión en la Iglesia Católica.

Lo primero que señala el Concilio es la unicidad de la fuente y el pleno valor fontal del Evangelio, entendiendo por Evangelio todo mensaje de Cristo, su Palabra comunicada a la Iglesia por los Apóstoles. En segundo lugar, este Evangelio desde los Apóstoles ha llegado a nosotros por medio de los libros escritos y por medio de las tradiciones no escritas que proceden de su predicación oral. Son dos canales, dos cauces por medio de los cuales nosotros nos ponemos en contacto con la única fuente que es el Evangelio del Señor.

MAGISTERIO

Otra cosa que no tienen nuestros amigos protestantes es "Magisterio", y cada quien enseña lo que le pega en gana o lo que cree que le inspiró el Espíritu Santo. Así surgiendo más sectas cada día por la falta de Tradición y falta de Magisterio.

¿Que es el Magisterio de la Iglesia?

El magisterio de la Iglesia (latín Magisterium Ecclesiae) es la expresión con que la Iglesia católica se refiere a la función y autoridad de enseñar que tienen el papa (magisterio pontificio) y los obispos que están en comunión con él.

Dice el Catecismo de la Iglesia católica:
"El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma." (Numeral 85).

Dentro del Magisterio Eclesiástico se distinguen:

El Magisterio solemne (o extraordinario):

Es ejercido por un concilio ecuménico o por el Papa cuando define ex cathedra una doctrina de fe. Según la doctrina católica, el Magisterio solemne es infalible (no puede contener error) e incluye las enseñanzas excathedra de los Papas y de los Concilios convocados y presididos por él.

El Magisterio ordinario:

También llamado Magisterio ordinario y universal, es el ejercido habitualmente por el Papa y por los obispos que se hallan en comunión con él en sus respectivas diócesis; también por los Concilios en cuestiones de índole pastoral (que no involucran enseñanzas infalibles), y por las conferencias episcopales.

Aunque se insta a los fieles católicos a creer y proclamar no solo el magisterio solemne, sino también el magisterio ordinario, cabe que decisiones ulteriores del magisterio alteren o contradigan el contenido anterior de este último. Dice el Código de Derecho Canónico:

"Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria." (Canon 750, libro III)

La obligación del fiel católico es creer y defender activamente todo lo que enseña el Magisterio Eclesiástico Sagrado, «con la plenitud de su fe», y también lo que enseña el Magisterio ordinario, pero con un grado menor.

Puede leerse en los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (jesuitas):

"Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina, creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra Santa Madre Iglesia." (Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, 365)

Según el teólogo jesuita Javier Melloni, estas palabras no significan negar la realidad por sometimiento a una autoridad externa, sino ser capaz de renunciar a creer que se tiene la verdad absoluta. Según el espíritu ignaciano, se trata de un complemento de las reglas de discernimiento: es signo de estar animado por el buen espíritu poner en cuestión las propias evidencias si éstas conducen a romper la comunión con la Iglesia.

Conclusión

Amigo protestante, si crees que la Biblia es Palabra de Dios es porque la Iglesia Católica por medio de su Magisterio lo proclamó así, y todas las generaciones lo han aceptado y creído incluyendote a tí, aunque en tú ignorancia por falta de investigación lo niegues.

Como cristianos podemos exclamar:
SOLUM VERBUM DEI
(Solamente la Palabra de Dios)

Sí…..Biblia y Tradición en concordancia con el Magisterio.

Fuentes:

Wikipedia.
"No todo el que me dice Señor, Señor" del Padre Daniel Gagnon.
Y algunos añadidos de la autoría de Israel Octavio Hernández Jefe en edición de la página Solum Verbum Dei y fundador de la misma.
Diseño de Imagen: nuestro hermano Juan Carlos González

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