María en los textos de San Marcos y San Pablo


¿San Pablo y San Marcos no mencionan a María?
¡La Virgen María en los textos de San Pablo y San Marcos!

Puede resultar curioso el ver que de Maria se habla poco en la Biblia, obviamente el papel principal y fundamental lo tiene Cristo.Pero eso no significa que María sea ignorada.En realidad una de las Cartas de San Pablo es un maravilloso testimonio de lo que el mismo San Pablo creía sobre la Santisima Virgen Maria. Existe pues una cita Bíblica, corta pero de gran fundamento teológico en las epistolas paulinas.

Cierto Pablo no menciona a María, menciona a la "mujer" Pablo al igual que Cristo a través de esta palabra nos quiere mostrar la pureza y virginidad de la Santisima Virgen Maria.

Veamos pues a qué me refiero:

“Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para liberar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos”Gálatas 4:4-5

Esta cita es uno de los escritos más bellos sobre nuestra Santisima Madre Maria. Pablo, sin poner el nombre de María, la cita una sola vez expresamente a Ella. Al pensar en sus palabras, nos encontramos con que María es la Madre de Dios y la Madre nuestra. Es decir, confiesa la mayor grandeza de la Virgen-Madre, la mayor altura a que ha podido ascender una mujer: ¡Madre de Dios y Madre de todos los redimidos!

Analicemos pues esta cita de Gálatas 4:4-5

“Cuando llegó la plenitud de los tiempos”

Nos lleva atrás, muy atrás, en los días de la Biblia. Hasta David, cuando el rey judío recibe del profeta Natán el anuncio de que Dios le va a dar un vástago que será el Mesías, el Rey de los siglos eternos:

"Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real". (2Samuel 7,12-13)

Hay que subir más atrás aún, hasta los Patriarcas como Abraham, a quien Dios prometía un descendiente, en el cual serían bendecidas todas las naciones del mundo:

Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré;engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”. (Génesis 12,3)

Pero aún debemos ir mucho más atrás esto no podría funcionar si no estuviera en los planes de Dios desde mucho antes nacer de una "mujer" es por eso que debemos ir al paraíso cuando sucede el pecado de Adán y Eva. Allí se ve la gran promesa que a lo largo de todo el AT Dios nos vino recordando:

Pondré enemistad entre ti y la mujer,

entre tu linaje y el suyo.

Él te aplastará la cabeza

y tú le acecharás el talón. Génesis 3,15

El linaje de la mujer aplastará el poder del Dragón. Pero qué mujer tendrá la suficiente gracia ante Dios para conceder al género humano algo tan poderoso como esto.¿De que mujer nos está hablando San Pablo acordándose de la Promesa de Dios a Adán? Esa mujer es la Santisima Virgen Maria.

Entonces podemos afirmar: María estaba en la mente de Dios, como la Mujer elegida que había de dar a luz al Hijo de Dios, el cual sería Dios por ser el Hijo Unigénito de Dios, y sería también Hombre. A su vez sería Hijo de una mujer.

La Biblia llama “la plenitud de los tiempos” al momento oportuno en que había de venir al mundo el Cristo prometido. Cumplida esa “plenitud de los tiempos” recordada por Pablo, ahí estaba a punto María, la predestinada por Dios desde toda la eternidad para ser la Madre de Jesucristo su Hijo. Al analizar las palabras de Pablo, nos encontramos con algo sorprendente. En el pueblo judío la mujer no figuraba para nada legalmente, sino sólo el varón. Por lo mismo, el Cristo debía venir y citarse siempre por el padre, nunca por la madre. Y así lo vemos en la genealogía del Evangelio.

“José, el esposo de María, de la cual nació Jesús” (Mt 1,16)

Aquí No entra José para nada como padre de Jesús. Jesús no tiene más Padre que Dios, ni más Madre que María, una MADRE-VIRGEN.

“Dios mandó a su Hijo nacido de mujer”

Esta expresión es una de las más bellas de toda las epístolas Paulinas.El mismo Cristo nacido de una "mujer". ¿Cómo es posible que San Pablo siendo apóstol y conociendo a los apóstoles es más conociendo a Lucas, a Mateo, a Juan etc no dijera "nacido de María"?

Si vemos dice "nacido de mujer" pero no "nacido de María".¿Porque Pablo llama a la Madre de Dios mujer? ,(eso es algo que luego más adelante detallaré).

Expresión clarísima de Maria la VIRGEN, tal como pensaba y lo sabía la Iglesia primitiva, conforme lo escribieron el Evangelio de Mateo y especialmente el de Lucas (Lc 1,35) Pablo supo todo esto directamente de los apóstoles que habían estado con Jesús. Nos dice él mismo que conversó ampliamente con Pedro, con Santiago el pariente del Señor, y vio a Juan, el cual tenía consigo a la misma Virgen María (Hch Gal 1,18-21) Por todos ellos se enteró Pablo muy bien de los orígenes humanos de Jesús. “Dios nos dio su Hijo, hecho de mujer, para que nosotros seamos hijos de Dios”. ¿Nos damos cuenta bien de lo que Pablo afirma? Pablo, al saber el origen humano de Jesús, no pudo hablar mejor de María. En sus palabras hallamos esta confesión fundamental de nuestra fe: Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre, tan perfecto Hombre como perfecto Dios. Y dice mucho más este afortunado texto de los Gálatas: por haber nacido Jesús de María, nosotros somos hijos de Dios. Había llegado la plenitud de los tiempos. Dios nos adoptaba como hijos suyos ya en el seno de María. Hijos adoptados, pero hijos de verdad, porque nos comunicaba su misma naturaleza divina en Cristo Jesús. Por Jesús, el Hijo de Dios e Hijo de María, los esclavos de la Ley se habían convertido en hijos amados de Dios.

La Maternidad de María se nos muestra aquí en todo su esplendor. María es plenamente Madre, totalmente Madre. María es Madre de Cristo, porque le dio su ser de Hombre. María, al ser Madre de Cristo, es Madre de Dios, porque Cristo es Dios. María es Madre nuestra, porque nos llevó con Cristo encerrados en su seno bendito. Dios había elegido a María desde toda la eternidad para confiarle la misión más grandiosa que podía caber en una mujer: ser totalmente Madre, con una Maternidad que supera en grandeza los cielos y abarca en su amplitud a todas las gentes de la tierra. No cabe otra interpretación de las palabras de Pablo. En esta misión grandiosa y sublime de María, elegida por Dios desde toda la eternidad, se fundamenta el culto que los cristianos tributamos a María. Honrando a María, la gloria de este culto termina en Cristo su Hijo, de quien le viene a María, la Virgen Madre, toda su grandeza. Jesús, Hijo de Dios, es también Hijo de María, una Madre Virgen. Y siendo Madre de Jesús, es por lo mismo Madre espiritual de todos los redimidos. María, Madre de Dios María, Madre nuestra.

Lo envió también para liberar del poder del demonio contra la debilidad del irascible. Les enviará un Salvador y defensor que los libre (Is 19,20). También para remedio de la atadura de la muerte eterna, Yo los libraré del poder de la muerte; de las garras de la muerte los redimiré (Oseas 13,14). También para salvarlos de sus pecados. No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que por su medio el mundo se salve (Jn 3,17).

En tercer lugar señala la aplicación en cuanto a la pequeñez, diciendo: nacido de mujer.-Nos ha nacido un parvulito, etc. (Is 9,6). Se anonadó a Sí mismo tomando la forma de siervo (Ph 2,17). Se hizo pequeño sin dejar su grandeza sino asumiendo la pequeñez.

Pero hay mucho más, estos dos versículos encierran en ellos todos los dogmas marianos, revelados por Dios a su Iglesia. Como ya hemos visto el apunte de esta cita Bíblica claro hacia la Maternidad Divina y universal de Maria ahora nos tocará ver cómo de estos dos versículos se desprenden todos los demás dogmas. Recordemos pues la cita nuevamente:

“Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para liberar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos” Gálatas 4:4-5

Muchas veces en las comunidades cristianas no católicas se escucha decir que Cristo despreciaba a su Madre al llamarla Mujer, es más incluso pueden usar este mismo texto para enseñar como San Pablo la considera un vaso sin importancia. Sin embargo profundizando plenamente en el sentido de la palabra "mujer" observaremos algo realmente magnífico:

Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía" Juan 2:4

Cristo mismo llamó a su propia "Madre" "Mujer".¿Alguna vez alguién se ha parado a pensar el motivo por el que Cristo llama a su Madre Mujer?

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". (Juan 19,26)

En la cruz, lleno de dolor angustia abandonado y muerto por nuestra culpa en esos momentos, llama a su madre MUJER. Cual es el motivo teológico de este acontecimiento tan desconocido y que muchas veces nos lo pasamos por alto:

"¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre". (Génesis 2,23)

EN ESE MOMENTO QUE SE LLAMABA "MUJER", ESTE SER NO TENÍA PECADO Y ERA VIRGEN Y VIVÍA EN CUERPO Y ALMA AL LADO DE DIOS. Disfrutando plenamente de la Gracia de Dios. Así que podemos decir que Solamente dos mujeres disfrutaron de esto, Eva antes de pecar, que se llamaba Mujer, y luego María, que nunca pecó y siempre conservó esta Gracia, y ella también es llamada MUJER.

Después del pecado Adán llama a la mujer "Eva" que quiere decir "MADRE" y tiene relaciones con ella

El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes. El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió (Génesis 3,20-21)

Por lo tanto, María es la MUJER antes del pecado "en Gracia y Virgen sin pecado". Y su hijo Jesucristo nos lo recuerda en los pasajes Bíblicos antes mencionados.La Palabra de Dios no relata la vida familiar de Jesús, relata todo lo concerniente a la Salvación, sin duda Jesús le diría "Mamá" como todo buen Judío que está bajo el mandamiento de "HONRAR PADRE Y MADRE". Cuando Jesús llama "Mujer" a María lo hace para definir quien es ella en el Plan de la Salvación. Maria es la Nueva Eva, la Eva obediente a Dios (no como la otra).

Así que el mismo Cristo nos recuerda cuando llama a su Mama MUJER la pureza virginidad y gracia que poseía la Santísima Virgen María.

Pablo como fiel discípulo de Cristo, sigue la misma pauta, con sumo respeto en vez de llamar a la Madre de Dios María la llama Mujer, indicándonos así su absoluta pureza y su completa virginidad, su estado lleno de Gracia como aquella mujer sacada de la costilla de Adán antes del pecado. Para Pablo Maria es la nueva Eva, que nos dio a su hijo, Hijo de Dios, para el perdón de los pecados. Las palabras "nacido de mujer" pronunciadas por San Pablo encierran en ellas mismas la más clara definición de pureza y virginidad, el gesto más bello con que Pablo podía referirse a la Virgen. Es más, con total respeto hacia ella no se siente digno de pronunciar su nombre, pues él poco antes había perseguido a su Hijo, es por ello que siguiendo las enseñanzas de Cristo la llama mujer.

En la Palabra "mujer" hacia la Virgen estan encerradas las palabras Inmaculada y Virgen perpetua, que junto con la Asunta al Cielo para así ser la "mujer" que vive al lado de Dios como en el Génesis nos resumen todos los dogmas Marianos.

MARIA EN EL EVANGELIO DE SAN MARCOS:

La pregunta fue:

¿Por Qué San Marcos alude a ella solamente dos veces pero de pasada y como ausente?

No se trata realmente (como ocurría de vez en cuando incluso en el pasado más reciente) de relegar a Mc 3,20-21.31-35 entre los pasajes llamados antimariológicos. Todo lo más es un testimonio precioso de los verdaderos vínculos que crean la comunión con Jesús. Marcos enseña que incluso María, la criatura más unida a Cristo con los vínculos de la sangre, tuvo que elevarse a un orden de valores más alto. Las exigencias de la misión del Hijo la inducían a veces a renunciar a sus ideas (muy humanas, por otra parte) de madre según la carne. Después de haber llevado a Jesús en su seno, era preciso que lo engendrase en el corazón, cumpliendo la voluntad de Dios (cf Mc 3,35), una voluntad que se hacía manifiesta en lo que decía y realizaba Jesús. Así la figura de María madre se armoniza y se completa con la de discípula.

«¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!»

En otra ocasión, mientras Él enseñaba, una mujer dijo lo que cualquier otra mujer hubiera dicho y pensado. Y Jesús respondió, mostrando el valor primordial de la obediencia a la Palabra de Dios: «Mientras él decía
estas cosas, una mujer de entre el gentío, levantó la voz diciendo:

¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él repuso: Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!» (Lc 11, 27-28)

El texto habla a favor de María, no en contra.

Esto es simple, Jesús le está diciendo que María no es dichosa por llevarlo en el vientre o por haberlo criado, sino porque ¡Escucho la Palabra de Dios y la guardo!, Por eso María es dichosa. Así que nada que ver con lo que enseñan los protestantes contra María.

María, su madre, era para Jesús más grande por encarnar en su vida la voluntad del Padre que por haber ofrecido su carne y sangre para que el Hijo de Dios se encarnase.

Este es el gran mensaje que nos deja San Marcos en su evangelio la grandeza de María.Y de ella todos debemos aprender pues es presentada aquí como el ejemplo perfecto de el mejor cristiano.La imagen que de ella nos ofrece es la de una mujer maternalmente preocupada por la suerte de su hijo. No es de maravillar que también María, un día, cuando algunos empezaron a tramar contra la vida de Jesús (Mc 3,6), acudiese a su lado para inducirlo a que tuviese más precaución. En principio, ella misma pudo albergar preocupaciones todavía demasiado humanas por la misión y por la obra Jesús.

Tratemos de ponernos en la piel de los primeros lectores de este evangelio aquellos que aún no habían leído a Lucas el evangelio más explícito sobre la Santisima Virgen Maria.

Procuremos olvidar lo que sabemos por los otros evangelios. Es la primera vez que oímos hablar de ¡"su madre"! Es el primer pasaje de Marcos que evoca a María. ¡Y es para decirnos "esto" de ella!
Verdaderamente ¡el evangelista no busca adornar su narración! Si su relato saliera de su imaginación, de su admiración, no hubiera escrito esto. Autenticidad algo áspera del evangelio según San Marcos. Son cosas difíciles de decir y que no se inventan. ¡La familia de Jesús no comprende! Y quiere recuperarlo.

"Ahí fuera están tu madre y tus hermanos que te buscan." Jesús les respondió: "¿Quién es mi madre? y ¿quién son mis hermanos?" El verdadero parentesco de Jesús no es lo que se piensa ni lo que aparenta. Para Jesús los lazos de la sangre, los lazos familiares, los lazos sociales no son lo primero, son indispensables y reales, pero no es lícito encerrarse en ellos.

La fidelidad a la "voluntad del Padre" ¿es lo primero para mí? Por esta razón, ¡María es doblemente su madre! La verdadera grandeza de su madre, no es haberle dado su sangre, sino el hecho de ser "la humilde esclava de Dios", como nos lo enseñará Lucas cuando escribirá su evangelio, algunos años después. Pero esto nos lo ha dicho ya Marcos, aquí de un modo enigmático.

Así pues San Marcos la menciona para algo único en la historia de todas las Madres, es la única mujer que puede haber presumido de ser DOBLEMENTE MADRE DE DIOS. Por eso en estos versículos San Marcos proclamar la superioridad de la maternidad espiritual sobre la maternidad física.

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