La verdadera devoción a los santos


La verdadera devoción a los santos

Por nuestro hermano Dimas Velázquez

Es urgente enseñar sobre la verdadera devoción a los santos, porque hay mucha gente que busca a los santos solamente como remedio a sus padecimientos, se acerca a los santos con una fe mágica. Por eso es necesario hablar sobre la verdadera devoción a los santos, pues la verdad es la que nos hace libres (Jn. 8 32).

Si alguien se siente agredido por lo que diré en este artículo, simplemente recuerde que no es mi intención hacerlo, lo único que pretendo es iluminar nuestra devoción a los santos con la Palabra de Dios.

QUE NO SE REPITA LO DE LA SERPIENTE DE BRONCE.

Es urgente purificar la devoción que tributamos a los santos, ya que en muchos casos raya con la idolatría. Si no hacemos un esfuerzo para purificar nuestra religiosidad popular, nos puede pasar lo que le pasó al pueblo de Israel con la serpiente de bronce.

La serpiente de bronce fue construida por orden de Dios (Núm. 21, 8-9), todos los que habían sido mordidos por una serpiente, miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados. Pero con el paso del tiempo, el pueblo de Israel empezó a creer que era la estatua de la serpiente la que los curaba y le empezaron a ofrecer libaciones; esto disgustó a Dios y la serpiente de bronce fue destruida (2 Re. 18, 4).

Por eso, debemos de tener cuidado con todo lo que veneramos, no sea que rebasemos los limites como el pueblo de Israel con la serpiente de bronce. Las personas o cosas que Dios ha dado a la Iglesia como gran bendición, pueden convertirse en ídolos si no buscamos que nuestra devoción y veneración sea dentro de lo permitido.

La veneración que los católicos tributamos a los santos, tiene que ser iluminada por la Palabra de Dios; sólo así estaremos seguros de estar haciendo lo correcto. Por esta razón subrayáremos algunos puntos que hay que tener bien claro.

LA IMAGEN NO ES LA PERSONA.

Muchas personas confunden la imagen con la persona, por eso es común escuchar lo siguiente: “Tengo en mi casa varios santitos y a la virgencita de Guadalupe”.  Lo correcto, es decir: “Tengo en mi casa la imagen de varios santos y también la imagen de la virgen de Guadalupe”. Porque los santos están en el cielo, lo que tenemos en nuestras casas son las fotografías.

De un santo hay que tener en cuenta estos tres elementos: su cuerpo, su espíritu y su fotografía. Su cuerpo está en la tumba, su espíritu está en el cielo y su fotografía está en nuestras casas o templos. Lo más importante de estos tres elementos es su espíritu, porque es lo que está en el cielo y puede interceder por nosotros.

Así que, una imagen no es un santo. Un santo es una persona de cuerpo y alma, una imagen es una fotografía o representación.

No es correcto referirse a una imagen como si se tratara de una persona, cuando se quiebra una imagen, por ejemplo: No se debe decir: “Se quebró la virgen María”, lo corres es: “Se quebró la imagen de la Virgen María”.

Cuando alguien ora delante de una imagen, debe tener presente las imágenes no escuchan; quienes sí nos escuchan son los santos, recordemos que los santos están con Dios y pueden interceder por nosotros (Heb. 12, 23). Por lo tanto, no debemos pedir a la imagen, sino a la persona que nos recuerda esa imagen.

LOS SANTOS SON MODELOS DE VIDA.

Los santos son los héroes de nuestra fe, así como en la patria hay héroes también los hay en la fe, a los que debemos de imitar. Por eso la Iglesia propone a las personas santas como modelos de vida, debemos imitar su ejemplo para que un día podamos llegar también a la santidad.

"Acuérdense de sus dirigentes que les enseñaron la palabra de Dios; miren cómo dejaron esta vida e imiten su fe. (Hebreos 13, 7)

Así que, los santos tienen que ser nuestros modelos de vida, siempre que veamos la imagen de un santo, nos preguntemos: ¿Qué hizo para alcanzar la santidad? No olvidemos que el fin de todos los bautizados es la santidad, porque sin ella nadie puede ver a Dios.

Procuren estar en paz con todos y progresen en santidad, pues sin ella nadie verá al Señor. (Hebreos 12, 14)

Así que, no basta tener la fotografía de los santos y hacerles fiesta, lo más importante es imitar sus virtudes. Si una comunidad tiene a san Francisco de Asís como patrón, entonces tienen que imitarlo. Los católicos, en vez de imitar a los artistas de la farándula, tenemos que imitar a los santos.

No olvidemos que la meta final de todos los bautizados tiene que ser la santidad, un bautizado que no se santifica, es un bautizado fracasado.

LOS SANTOS ÚNICAMENTE SON INTERCESORES.

Los santos son amigos de Dios, por eso pueden interceder por nosotros delante de él, pues Dios atiende con agrado la oración de los justos.

"Yavé aborrece el sacrificio de los malvados, pero acoge con alegría la oración de los justos. (Proverbios 15, 8)

Los santos pueden interceder por nosotros delante de Dios, pero el autor de los milagros es Dios no lo santos. Todo lo que conseguimos por intercesión de los santos tienen a Dios como autor. Por lo tanto, es incorrecto decir que san Judas Tadeo o x santo es el autor de las causas imposibles, porque el único autor de lo imposible es Dios y nadie más (Lc. 1, 37).

Además, tenemos que recordar que no siempre se consigue lo que se pide, porque Dios nos da lo que necesitamos, no lo que nosotros queramos. Tenemos que orar pidiendo que se haga la voluntad de Dios, no la nuestra.

Que quede bien claro, los santos no son milagreros o magos, únicamente son intercesores.

LO QUE AGRADA A LOS SANTOS.

Alguna vez se ha preguntado: ¿Qué agrada a los santos de nosotros? Lo que agrada a los santos de nosotros, es que hagamos la voluntad de Dios, procurando vivir en santidad todos los días de nuestra vida.

Algunos creen que lo agrada a los santos son las flores, las veladoras, los adornos, los cohetes, las fiestas o mandas. Pero nada de eso tiene sentido, sino procuramos llevar una vida cristiana de acuerdo a la Palabra de Dios. De nada sirven las flores, las veladoras, la mandas y cualquier otra cosa, sino procuramos vivir en santidad. De nada le sirve a una persona ir de rodillas y descalzo a la basílica de Guadalupe, si su corazón está lejos de Dios. Los sacrificios y las ofrendas tienen sentido únicamente cuando se busca hacer la voluntad de Dios. No estoy diciendo que llevar flores o veladoras sea malo, únicamente estoy diciendo que hay algo más importante; que la verdadera ofrenda agradable a Dios, es entregarse uno mismo sin condiciones ni reservas.

“Les ruego, pues, hermanos, por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propia persona como un sacrificio vivo y santo capaz de agradarle; este culto conviene a criaturas que tienen juicio. No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto”.  (Romanos 12, 1-2)

Los santos no piden fiestas ni cohetes, lo que nos piden que es que sigamos su ejemplo.

"Sean imitadores míos, hermanos, y fíjense en los que siguen nuestro ejemplo." (Filipenses 3, 17)

Así que, nada de organizar borracheras, o peleas de gallo en honor a un santo. A ningún santo le agrada una borrachera en su honor, todo lo que nos aleja de Dios es repugnante para los santos. Si en verdad queremos honrar a los santos, entonces hagamos el bien que ellos hicieron. De nada sirve una gran fiesta patronal sino se tiene a Dios como centro, de nada sirven las mandas o promesas a los santos, sino vivimos santamente como ellos lo hicieron.

LAS IMÁGENES DE LOS SANTOS NO SON AMULETOS, NO HACEN MILAGROS.

Las imágenes de los santos, no deben ser utilizados como amuletos para la buena suerte o como objetos de protección personal. Las imágenes de los santos, tienen como fin acercarnos a Dios, porque los santos son amigos de Dios. Tengamos mucho cuidado de no usar las imágenes de los santos como amuletos, objetos de protección personal, fetiches para dar suerte, o algo por el estilo.

Si usted al tocar la imagen de un santo es curado de alguna enfermedad, quien hizo el milagro no es la imagen, es Dios. Por lo tanto, lejos de hablar de una imagen milagrosa, hablemos de Dios todopoderoso que se sirve de las imágenes de los santos, para premiar nuestra fe y honrar la memoria de los santos.

"Dios obraba prodigios extraordinarios por las manos de Pablo, hasta tal punto que imponían a los enfermos pañuelos o ropas que él había usado, y mejoraban. También salían de ellos los espíritus malos." (Hechos 19,11-12)

Claramente vemos que Dios se sirve de los objetos de los santos para realizar milagros, pero debemos de tener cuidado no atribuir los milagros a los objetos.

Cuando se bendice una imagen no es para concederle poderes mágicos, es para consagrarla a Dios, para que cuando veamos la imagen nos acordemos de Dios. Así que, si quieres que te vaya bien, no es suficiente llevar la imagen de un santo en la cartera, también hay que llevar a Dios en el corazón.

Muchos aún piensan que las imágenes de los santos hacen milagros, por eso llevan la veladora o el arreglo floral más caro, pensando que con eso van a conseguir algún favor más fácil. Otros dejan numerosas sumas de dinero en las alcancías, casi como un tipo soborno, pues creen que cuando más dan más luego son atendidos. Es bastante triste y vergonzoso, pero muchos se sirven de la ignorancia de la gente, y ponen una alcancía delante de cada imagen, porque saben que llegará mucho dinero. Si se va a poner algo, que no sea únicamente una alcancía, también hay que poner alguna información sobre la vida de los santos y lo que ellos esperan de nosotros; sobre todo, insistiendo que de todos los bautizados tenemos que buscar la santidad.

USOS Y COSTUMBRES DE LOS PUEBLOS.

Los usos y costumbres de un pueblo, representan una gran herramienta para la evangelización cuando se ponen al servicio del Evangelio. Pero en muchos pueblos se hacen las cosas al revés, ponen el Evangelio al servicio de los usos y las costumbres. Lo correcto es iluminar los usos y costumbres de un pueblo con el Evangelio, si una costumbre se opone al evangelio, tiene que desaparecer, la cultura no el Evangelio.

No es correcto usar lo sagrado para promover lo profano, lo sagrado tiene que iluminar o eliminar lo profano. Por lo tanto, no se debe usar las fiestas patronales para promover cantinas, bares, corridas de caballo, peleas de gallo, etc. No es correcto organizar un baile que termina en borrachera y pleitos en honor a un santo, aunque sea costumbre de un pueblo no es correcto.

Existen pueblos donde después de la misa en honor el santo patrono, sigue un gran baile y una gran borrachera en el interior de templo. Y nadie se atreve a decir que eso no es correcto, porque tiene miedo que todo el pueblo se le venga encima. Si Pablo viera esta actitud, seguro que nos diría como a los gálatas.

"¡Qué tontos son! ¡Empezar con el espíritu para terminar con la carne!" (Gálatas 3, 3)

Así que, trabajemos intensamente para que los usos y costumbre de los pueblos no se pongan por encima del Evangelio. Que en las fiestas patronales lo más importante sea la Palabra de Dios, no los cohetes, bailes, peleas de callo o cualquier otra cosa ajena al Evangelio. Luchemos para ya no revolver lo sagrado con lo profano, pues no se puede ser amigos de Dios y del mundo al mismo tiempo.

“¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.” (Santiago 4, 4)

Algunos justifican la venta de bebidas alcohólicas en las fiestas patronales diciendo: “Es para beneficio de la Iglesia.” Pero nada justifica tal acción, pues recuerde que “El fin no justifica los medios”.

APARICIONES DE LA VIRGEN MARÍA EN ÁRBOLES O ROCAS.

En múltiples ocasiones escuchamos que la Virgen se apareció en un árbol, una cubeta, en el vidrio de un carro, en una piedra y hasta en una tortilla. Pero siempre se trata de una concepción óptica, no de una realidad; porque con el paso del tiempo dicha imagen desaparece, porque se trataba mancha de agua o lodo.

Si me acuesto viendo al cielo, en las nubes puedo encontrar figuras de animales formadas por mi concepción óptica. Pero eso no quiere decir que dichas figuras sean una realidad, se trata simplemente de mi forma de ver las cosas.

Cuando una aparición es verdadera la imagen es nítida, en la imagen pueden apreciarse hasta los rasgos físicos; cuando la aparición es verdadera tampoco desaparece a los pocos días, basta ver la imagen de la virgen de Guadalupe lleva 486 años y sigue como nueva. Por lo tanto, si en el vidrio de su carro aparece una silueta que se parece a la imagen de la virgen de Guadalupe, entonces lave su carro; porque si se trata de una aparición real, volverá aparecer de manera más clara, no como una silueta.

Además, todas las apariciones verdaderas, vienen acompañadas de un mensaje; donde lo más importante no es la imagen, sino el mensaje que lo acompaña. Basta recordar el suceso de la anunciación, ¿qué es lo que turbó a la virgen María, el ángel o el mensaje del ángel? Lo que turbó a la virgen María fue lo que el ángel de había dicho (Lc. 1,29); entonces lo más importante es el mensaje. Por lo tanto, una aparición sin mensaje no tendría mucho sentido, porque las apariciones de la virgen María aprobados por la Iglesia vienen acompañadas de un mensaje para la humanidad.

Para que una aparición sea tomada como verdadera, tiene que ser investigada y aprobada por la Iglesia; no debemos tomar por verdadero lo que la Iglesia no ha declarado como tal. Así que, debemos de tener mucho cuidado, porque estas novedades pueden alejarnos de la verdadera fe. Por eso, lo correcto es consultar a un sacerdote antes de hacer cualquier cosa.

CONCLUSIÓN.

La verdadera devoción a los santos tiene a Cristo como centro de todo, los santos tienen que acércanos cada día más a Cristo.  Pues si ellos lograron vivir una vida santa, nosotros también podemos si ellos lograron alcanzar el cielo, nosotros también podemos alcanzarlo.

Imitando a los santos, imitamos s Cristo.

"Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo." (1 Corintios 11, 1)

Yo imito a san Pablo, él imita a Cristo; al final, los dos imitamos al Señor. Así que, las imágenes de los santos no son adornos, son herramientas para acercarnos a Dios.

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