¡Bendita y Bendito él Fruto de tu Seno!

¡¡BENDITA Y BENDITO EL FRUTO DE TU SENO!!

San Lucas pasa hacer un paralelismo entre tres diversas bendiciones:

(Gen 14,19s)
Bendito sea Abrahám del Dios altísimo creador del cielo y de la tierra y bendito el Dios altísimo. Que a entregado a tus enemigos en tus manos.

(Jud 13,18)
Se bendita, hija del Dios altísimo entre las mujeres de la tierra y bendito el Señor creador del cielo y de la tierra que te ha guiado para degollar al capitán de tus enemigos.

(Luc 1,42)
Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno.

Este paralelismo entre las bendiciones de Abraham, Judith y María, encontramos que la proclamación de la bendición de Dios tiene por objeto subrayar que éste es el autor de la obra salvadora que la persona bendita está llamada a llevar a cabo como mediadora, en favor de Israel.

Pero en el caso de Lucas hay algo nuevo:
María y Jesús están unidos en dicha bendición, y así pertenecen a la “admosfera” de Aquel que es “El Bendito” (Eulogetos): María y el fruto de su seno son los que han recibido la bendición del Señor” (matiz que expresa en griego el participio pasivo “Eulogeméne y Eulogeménos”). ¡Está bendición de Dios junta a María y a su hijo en el plano de la salvación!

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