¿A dónde van las almas después de la muerte?


¿A dónde van las almas después de la muerte?

Por Nuestro hermano Dimas Velázquez

La doctrina sobre el destino del hombre después de la muerte, es muy diferente en cada uno de los sesenta mil grupos proselitistas.  Pero hay tres doctrinas dominantes, son las siguientes:

1) Ciencia espiritista cristiana.

En Guatemala existe una secta que se llama: <<Ciencia espiritista cristiana>>. Ellos creen que las personas buenas al morir reencarnan nuevamente en un bebé; para ellos la vida eterna consiste en reencarnarse cada vez que se muere, pues los que hoy existen se han reencarnado miles de veces. Si una persona se porta mal, cuando muera ya no tendrá la posibilidad de reencarnar, morirá para siempre. Los que no son ni buenos ni malos al morir reencarnarán en un animal.

2) Los testigos de Jehová y adventistas del séptimo día.

Ellos creen que cuando el hombre muere, se muere completamente, es decir, no creen que haya una parte del hombre que siga viviendo, pues para ellos el hombre es: cuerpo, alma y espíritu.

 Cuerpo = la materia, es decir carne y huesos
 Al alma = sangre. Por eso no permiten las transfusiones de sangre, ni comen la sangre de los animales.

 Espíritu = el recuerdo de la persona.

Así que, ellos niegan la existencia de una parte inmaterial e inmortal de la persona, para ellos el hombre es materia totalmente.

Los que han muerto buenos y malos, están muertos totalmente; esperando la resurrección de los muertos al final de los tiempos. Los buenos vivirán para siempre en la tierra que se convertirá en un paraíso, los malos serán aniquilados para siempre.

3) Protestantismo en general.

Ellos sí creen que los hombres tienen una parte inmaterial que es inmortal; pero esa parte inmaterial e inmortal se queda como en un sueño después de la muerte, esperando despertar cuando sea la resurrección de los muertos al fin de los tiempos. Así que, los buenos y malos que han muerto, están durmiendo, no tienen conciencia de nada.

DOCTRINA CATÓLICA.

Para los católicos, muerte no es el final de la vida, sino el comienzo de la vida eterna. Pues, el hombre no solamente es materia, también tiene una naturaleza inmaterial e inmortal. Por lo tanto, para saber a dónde va el hombre después de la muerte, necesitamos conocer primero de dónde viene.

EL HOMBRE FUE FORMADO DE DOS NATURALEZAS.

Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. (Génesis 2, 7)

Dios creó al hombre de dos naturalezas, polvo de la tierra y aliento de vida.

• Polvo de la tierra = Naturaleza humana = Cuerpo. Carne, sangre y huesos.
• Aliento de vida = Naturaleza espiritual = Alma o espíritu.

Los hombres tienen por lo tanto una parte material que es mortal, y una parte inmaterial que es inmortal. ¿Qué pasa con ellas después de la muerte? Veámoslo.

¿QUÉ SUCEDE CON LAS DOS NATURALEZAS DESPUÉS DE LA MUERTE?

La muerte es la separación temporal del alma y del cuerpo; pues la vida resulta de la unión del alma con el cuerpo. Decimos que esta separación es temporal, porque durará solamente hasta la resurrección de los muertos. Después de la muerte, la materia vuelve a la tierra; pero el espíritu regresa a Dios.

Vuelve el polvo a la tierra de donde vino, y el espíritu sube a Dios que lo dio. (Eclesiastés 12, 7)

Entonces, después de la muerte el cuerpo irá a la sepultura, y, resucitará hasta el día de la resurrección de los muertos. En cambio, el alma inmediatamente después de la muerte comparecerá delante de Dios para ser juzgada en el juicio particular.

¿QUÉ ES EL JUICIO PARTICULAR?

Juicio particular es el que se sucede en el momento de la muerte de cada uno. Se llama Juicio particular, porque el alma comparecerá sola delante de Dios. En el mismo instante y en el mismo lugar de la muerte, se presentará ante Dios para ser juzgada, y conocerá inmediatamente su destino eterno

Así como los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio. (Hebreos 9, 27)

Así que, el alma no se queda dormida después de la muerte física, de ser así no podría enfrentar el juicio particular. Pues no olvidemos que todos los hombres tienen que presentarse ante el tribunal de Jesucristo.

Todos los hemos de comparecer ante el tribunal de Jesucristo, a fin de recibir cada uno su merecido, por las buenas o malas acciones que hizo mientras estuvo revestido de su cuerpo. (2 Corintios 5, 10)

¿A DÓNDE VA EL ALMA DESPUÉS DEL JUICIO PARTICULAR?

Después del Juicio particular, el alma va inmediatamente al lugar que le corresponde: al Cielo, Purgatorio, o al Infierno.

Al Cielo, van inmediatamente las almas de los justos que no tienen ninguna deuda con la justicia divina.

Al Purgatorio, van las almas que tienen pecados veniales que purgar antes de entrar al Cielo.

Al Infierno, van todas las almas de los hombres que murieron sin arrepentirse.

Cada hombre después de morir recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular, bien a través de una purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del Cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre .

De estas tres opciones la única que no es eterna es el Purgatorio, pues las almas del Purgatorio al Cielo después de purificarse completamente.

JUICIO FINAL.

Si nuestra suerte eterna, estará ya fijada en el juicio particular, entonces ¿Para qué servirá el juicio universal o final?

Habrá un juicio universal por tres motivos principales.

1) Para manifestar ante todo el mundo su sabiduría y justicia. Admiraremos con cuánto acierto gobierna todas las creaturas, y veremos corregidas muchas aparentes injusticias.

2) Para glorificar a Jesucristo. Cristo en su pasión y muerte fue humillado por sus enemigos, y después despreciado por muchos malos cristianos. Pues bien, ahora todos los hombres, queriéndolo o no, lo reconocerán como el Señor del universo y juez de sus conciencias.

3) Para glorificar a los buenos y confusión de los malos; los buenos que tantas veces fueron despreciados y humillados en la tierra. Los malos por el contrario se verán duramente humillados y derrotados.

En el juicio universal el alma tomará su cuerpo, pues, así como el cuerpo acompañó al espíritu a pecar asimismo lo acompañará a recibir su castigo; y así como el cuerpo acompañó al espíritu a hacer el bien a asimismo lo acompañará a recibir su premio. El profeta Daniel, hablando de la resurrección de los muertos dijo lo siguiente:

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno. (Daniel 12, 2)

CONCLUSIÓN.

Con todo lo que hemos visto podemos concluir diciendo: La muerte no es el final de la vida, es el paso de la vida temporal a la vida eterna. Con razón dijo san Pablo:

Pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. (Filipenses 1, 21)

Por lo tanto, vivamos esta vida temporal con miras a la vida eterna, hay dos lugares donde podemos pasar la eternidad, el cielo y el infierno. Tenemos que prepararnos para el día que nos toque rendir cuentas delante de Dios en el juicio particular, no sabemos el día ni la hora. Pero si sabemos que el enemigo no descansa con tal de alejarnos de la gracia de Dios (1 Pe. 5, 8). ¡Ánimo! Pon tu vida en las manos de Dios.

Por el hno. Dimas Velázquez.
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